“Entre los temas que la novela tradicional ha descuidado, los más importantes son sin duda la dinámica de las sociedades humanas y el puesto del hombre en el universo. Aún ingenua o crudamente, la ciencia-ficción intenta poner un marco filosófico o metafísico a los acontecimientos más importantes de nuestras vidas y nuestras conciencias”. - J. G. Ballard
La característica esencial de la ciencia-ficción es que explota las perspectivas abiertas por la ciencia moderna y especula acerca de los efectos y resultados de su aplicación sobre el hombre y la sociedad futura. Existen puntos de contacto con el género fantástico pero a diferencia de éste, la ciencia-ficción debe tener un marco científico que soporte la fantasía.
Los iniciadores
Se pueden rastrear antecedentes históricos ya en el “Gilgamesh” babilónico, o en Plutarco con “La faz de la Luna” y también con Francis Bacon y Johannes Kepler. Pero recién después de 1600 es que comienzan las primeras obras de ciencia-ficción, la mayoría satíricas.
Cyrano de Bergerac, con algunas de sus novelas filosófico-satíricas, como “Historia cómica del imperio del Sol”, o Johnatan Switz en el tercer viaje de los “Los viajes de Gulliver” (más concretamente en la isla voladora que aparece en él, mencionada).
Para algunos críticos, la verdadera primera novela de Ciencia-Ficción es: "Frankenstein" de Mary Shelley. Escrita en 1818, a partir de una apuesta entre varios jóvenes escritores ingleses tratando de crear historias de miedo para sus vacaciones en el campo, ha sido una de las más famosas trascendiendo el papel para ser fuente de miles de historias del cine y la televisión donde por lo general se confunde el nombre del Doctor Frankenstein con el de la criatura a la que él vuelve a la vida. Esta escritora tenía apenas dieciséis años cuando la escribió. Más tarde realizaría otra novela: "El último hombre" (1825) también dentro del género, aunque no tan difundida.
Pero se sigue considerando a Verne y a Wells como: “los padres de la ciencia-ficción” y principales difusores de esta corriente literaria que luego tendría gran desarrollo.
También escribió una novela titulada "París en el siglo XX", donde se describen inventos tales como el tren elevado, el teléfono y la fotocopiadora entre muchos otros y que nunca se publicó en vida. Y "El eterno Adán" - de estilo distópico, donde la humanidad se autodestruye y vuelve a nacer, una y otra vez.
Escribió además obras de teatro, poesías y ensayos que son menos conocidos.
Visionario o simplemente imaginativo logró la fama con sus novelas y también logró poner en escena muchas de sus obras de teatro. Vivió de la Literatura a pesar de que sus padres se oponían a tal oficio.
Se casó con una mujer viuda bastante mayor que él y vivió su vida prácticamente sin salir de París, exceptuando el único viaje que realizó a Inglaterra. Esto hace más grande aún sus novelas que describen lugares lejanos del planeta con enorme precisión sin haber estado nunca en ellos. Tuvo amigos científicos, quienes le facilitaban conocimientos acerca de las teorías más modernas por entonces. Se dice que fue integrante de una Sociedad Secreta llamada la “Sociedad de la Niebla” de la que también formaban parte Alejandro Dumas y Georges Sand, entre otros artistas. También se dice que fue Masón aunque no sabe con certeza. Lo que explicaría algunos conocimientos esotéricos que pone en sus novelas.
Escribió varios libros de cuentos que son menos conocidos. Se interesó por la política y escribió sobre numerosos temas proponiendo reformas sociales para un futuro científico y racional.
Fue un personaje polémico, tuvo variados romances además de dos matrimonios e hijos.
Según algunos críticos las novelas de Wells son parcialmente autobiográficas, “Ann Veronica”, basada en una de sus relaciones extra-matrimoniales, tocaba el tema del “amor libre” y provocó escándalo. También por un libro titulado “Un enjuiciamiento de la Iglesia Católica” en plena 2ª. Guerra Mundial, donde acusaba al papado de estar asociado con los japoneses. Por esto y por otras razones hay quienes ven rasgos de misoginia y racismo en algunos de sus escritos periodísticos. Murió a los 79 años de edad en Londres.



